Duele ver cómo te vas Amor;
distante y ciego entre polvo y luz,
con lágrimas de ojos claros
y pies desnudos en el calor.
Te llaman Amor los perdidos,
soñadores del absoluto,
los trovadores de la ilusión.
Duele ver cómo me llamas, Amor;
como tierra al agua que canta,
como voz al ciego que escucha;
y no habrá más dolor.
Ay de aquél que ande gastado,
gastado de esta cruda pasión.
Los hombres y lobos que hablan de Amor
entregaron su alma y ataron su corazón.
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