martes, 7 de diciembre de 2010

Pasos


Gastaba la suela,

Un pie tras otro.

Goma y concreto.

Lanzaba los pasos,

Tal martillo a su clavo.

Incrusta su filo,

Penetra y remueve.

Clavaba sus huellas

Una tras otra.

Dejaba su rastro,

Tan fuerte y marcado.

Paseaba con ritmo,

Danzando en su gozo.

Chillaba la suela,

Talón en acción.

Pasaba la vida,

Con golpe y retoque.

¡Camina por ella!

Anunció el señor.

Giraba sus manos,

Una tras otra.

Bailaba con gusto,

Al son del amar.

Miraba hacia el cielo,

Tan dulce y constante.

Cantaba despacio,

Una pieza en la mar.

Tan difícil de hallar.

Único en el andar.

Pasaba de frente,

La voz de su suela.

¡Camina por ella!

Anunció el señor.


lunes, 29 de noviembre de 2010

Caracas es una mujer

A continuación un ensayo basado en los documentales "Caracas en Cenital" y "Leo Matiz en Caracas":

Se me ocurre pensar en Caracas como una bella mujer. Silente, pasiva, intelectual. También misteriosa, como una loca pasión de momento, como una rosa escondida en la bruma. Así la encontró Leo Matiz: Bella, sencilla, perfecta. Y como unos dedos románticos descubren a una mujer, su lente y visión descubrió a nuestra bella Caracas.

Eran otros momentos para esta mujer. En plena flor de su juventud, en pleno auge de su belleza—en su mejor encuentro con la modernidad—. Con este fotógrafo (Matiz), conocemos a la ciudad que enamoró a muchos hombres, sus lindas calles, su cultura, el orden que nuestros abuelos quisieron establecer, incluso los políticos dignos de gobernar sobre esta imponente ciudad.

En este documental (Leo Matiz en Caracas) nos aproximamos a una cultura agotada que solía girar en torno a la bella Caracas. Sus tradiciones, bailes, conciertos, infraestructura. Es el retrato perfecto de la melancolía para quien la conoció. Era una Caracas que, aunque había procesos políticos duros pero elementales—los cuales también fueron capturados por la cámara de Matiz—, no se disuadía en la ideología de Marcos Pérez Jiménez, ni siquiera en la llegada de Rómulo Betancourt, se mantenía—la mantenían—siempre bella y alegre, como toda mujer hermosa merece ser tratada.

Con Leo Matiz no sólo se ve el contexto histórico de la época—Marcos Pérez Jiménez, Rómulo Betancourt y los primeros procesos electorales—. También se ve una tímida sonrisa, formada por el estilo de vida ordinaria de los caraqueños y su cultura urbana. Se ve a una Caracas dispuesta a enfrentar la modernidad bajo un casco apreciativo que implora belleza.

En contraposición al paneo estético que propone el documental “Leo Matiz en Caracas”, encontramos “Caracas en Cenital”, un conjunto de fotografías de Nicola Rocco que muestran a nuestra ciudad luego de unos 40 años. Claramente se ve un amplio crecimiento de la ciudad, pero este crecimiento no es grandeza. La grandeza, al parecer, es lo que se está perdiendo.

Lo que solía ser orden, belleza, tranquilidad pasó a ser congestión, desorden y una evidente amnistía que permite que la ciudad siga perdiendo su esencia.

El planteamiento de “Caracas en Cenital” es la exposición del desorden urbano, de infraestructura y de expansión. En esta propuesta vemos distintos paisajes que conforman a la actual Caracas—incluyendo las ciudades satélites y otras zonas colindantes—, desde los Altos Mirandinos hasta Guatire-Guarenas, desde El Hatillo hasta El Litoral, desde Los Próceres hasta el Centro de Caracas.

La bella Caracas dejó de ser una ciudad dispuesta a la modernidad y pasó a ser víctima de ésta. El crecimiento de población ha exigido un acelerado proceso de construcción que arremete contra la estructura fundamental de Caracas. Parece ser que en esta ciudad ya no se vive, se sobrevive. Y cuestionando las bases conceptuales de sociedad, las condiciones de vida se han reducido a un desorden comunitario. Hemos dejado caer nuestro diamante más precioso sobre un pozo de petróleo.

¿Qué le pasó a mi bella Caracas? ¿Qué le pasó a mi bella mujer? ¿Será que no aprendimos a cuidarla, a respetarla? Las casas con techos de zinc se esparcen sobre las áreas verdes sin importar qué se pierde, las urbanizaciones se vuelven zonas industriales, las calles se desordenan y Caracas, como siempre, silente. No se queja, deja que sus hijos la maltraten y hagan de ella un circo de rarezas e inquietudes. Tenemos a la más bella de las mujeres sucia y descuidada.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Noches Tristes

Hoy te escribo estos versos

De hombre solitario

De muros que buscan tus besos

Y amor de locura que,

Incógnito, encuentro en tu voz.


Hoy no hay suerte de victoria,

Ni una rama de cabello en mi cama,

No hay ni pobre desnudo en la calle

Sólo este amor de rincón.


Aquél que se esconde entre el polvo,

Y se ensucia de frío,

Y se pierde en los bosques,

Buscando calma, piedad.


Hoy soy hombre de miedos,

Flaqueza y tempestad,

Soy la sombra que pisan tus pasos,

Hoy soy viento al azar.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Señor Dios

Señor Dios, ayúdame a encontrar mi cabeza,
que este cuerpo anda solo
y no tiene ojos para encontrarla.

martes, 24 de agosto de 2010

somos dos

¿Quién sabrá del gozo?
Que adrede vendría
por sueños del mundo;
piensa.

Y las risas; abiertas
como flor de primavera
en un nido tan puro.
Y distante en el crepúsculo:
Nostalgia.

De manos y pies,
correría la brisa entre
tu cuello y el mío.
Pensaba en futuro,
contigo.

Burlaríamos la ciudad
con presencia humana,
tan imperfecta como el amor.
Como tú. Como yo.

Pasearíamos, también.
Noche y día,
por los caminos de la incertidumbre
creyendo no saber
Quienes somos.

lunes, 19 de julio de 2010

Cuento de un amor

Me asomé al mar para verla. Su piel oscurecía en la profundidad y sus lágrimas se perdían entre el agua. No podía entrar a salvarla de su tristeza, aquella de no poder estar juntos. Lloré de tanto desearla y al tocar mis lágrimas la superficie del agua todo cambió. Pasa que mi tristeza se unió a la suya. El mar es sólo de ella y el aire es todo mío; por eso el mundo es nuestro, todo es nuestro. Y aunque nunca estemos juntos, sabré que me guardo, universal, en un rincón de su memoria.

martes, 13 de julio de 2010

calor de viejo

El frío camina. Tácitamente entre el espacio en contexto de tiempo. Soy yo quien lo siente. Efecto retardado de años de incertidumbre. Poco a poco, con los meses voy coleccionando pedazos de tela... algunos de gran tamaño, otros muy pobres. Pero al paso de tela en tela consigo un nuevo abrigo. Refugio de madurez. No es un proceso cíclico, de rutina monótona gastada por el uso. Es línea que asciende.

Lentamente en los años baja la temperatura y necesito más calor. Abrigo que termino, sobre el viejo me lo pongo. Los acumulo por necesidad física, elemental. Necesito tantos abrigos como largo es el camino. Para no ser cuerpo muerto golpeado contra la pared, viviendo del frío, muriendo sin el calor.

Y es que cada abrigo que hice, hago y haré tendrá su recuerdo que me da calidez. Cada uno me cuesta y en cada uno aprendo más. Los agrupo en mis hombros, y con esto viviré. Y aunque otro día moriré y mis abrigos no les quedará en sus hombros, me bastó abrazarte en la vida y darte todo mi calor.

domingo, 28 de febrero de 2010

Para Amor

Duele ver cómo te vas Amor;

distante y ciego entre polvo y luz,

con lágrimas de ojos claros

y pies desnudos en el calor.



Te llaman Amor los perdidos,

soñadores del absoluto,

los trovadores de la ilusión.



Duele ver cómo me llamas, Amor;

como tierra al agua que canta,

como voz al ciego que escucha;

y no habrá más dolor.



Ay de aquél que ande gastado,

gastado de esta cruda pasión.

Los hombres y lobos que hablan de Amor

entregaron su alma y ataron su corazón.